
Durante siglos se le atribuyo a la histeria el apelativo de enfermedad sobrenatural, ligada a fenómenos inexplicables, mágicos, y hasta ocultistas. En los siglos pasados Histeria era sinónimo de posesión, maleficio y pérdida de la cordura total.
Esto a nivel individual, pero también, y más recientemente, se le atribuyo un tinte más colectivo, esto gracias al aporte de Jung. Y es por eso que en manifestaciones colectivas de un mismo fenómeno psíquico y físico se le llama también Histeria. Por años esas definiciones eran suficientes para el cuerpo médico y psiquiátrico que no hallaba explicación racional para la enfermedad.
Antigua psicología
Fue hasta en el siglo XX dónde a la Histeria se le reconoció como enfermedad con una determinación psíquica y dejó atrás su vieja etiqueta de carácter mágico y sobrenatural.
Fue hasta entonces cuando los psicólogos comenzaron a tomar en serio tal padecimiento. Freud fue uno de los precursores del tratamiento para la Histeria y describió muy bien la enfermedad en sus tratados.
Histeria como algo común
Para el público en general el término Histeria no pasa describir cuadros cotidianos de pérdida momentánea de la razón, a manifestaciones explosivas de la conducta, bajo presión extrema o estrés
Otra cosa que ha impactado a los investigadores actuales es el carácter manipulativo que suelen adquirir ciertas personas con Histeria. Utilizan sus episodios histéricos y demás síntomas físicos para dirigir los asuntos hacia la dirección que más les convenga o para conseguir ganancias secundarias, como temor o compasión. Distinguir estos comportamientos al cuadro clásico de una histeria debe ser tarea de un experto y no debe asumirse ésta postura sin haber consultado antes.

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