
El Trastorno Obsesivo Compulsivo (de ahora en más TOC), también llamado desorden obsesivo compulsivo, es un desorden muy utilizado para formar parte de la personalidad de algunos personajes de series o películas. Los vemos lavándose las manos una y otra vez, controlando si la puerta está cerrada un millón de veces, o tocando algunos objetos en determinado orden todos los días religiosamente. Y esto es muy cierto, todos estos rituales, entre otros, pueden llegar a formar parte de la personalidad de alguien con TOC.
El TOC es un desorden de ansiedad, es decir, sienten angustia y miedo ante, por ejemplo, la idea de perder algo o a alguien. Todos padecemos de ansiedad, pero en los casos de TOC la ansiedad es tanta que se vuelve altamente desagradable para la persona. No se trata de una enfermedad mental sino de un desorden, el cual afecta a más de 100 millones de personas a nivel mundial.
Uno de los pilares del TOC es la “paradoja de la evitación del pensamiento”. Se trata del no poder dejar de pensar en ciertas cosas, cosas que termina ritualizándose a través de ciertos actos. Por ejemplo, una persona normal puede temer que un hijo al salir solo a la calle le pase algo pero que, al volver o al rato, uno deja de preocuparse tanto. Sin embargo, una persona que padece de TOC no podría dejar de temer por la seguridad de su hijo, ni en la calle ni dentro de la casa, nunca. Simplemente no pueden dejar de pensarlo. Esto se vuelve sumamente angustiante para esta persona.
Actualmente se puede tratar con fármacos y con terapias. Esto puede ayudar a las personas con TOC a tener una mejor calidad de vida pero no a “curarse”. Los síntomas se mitigan pero no desaparecen del todo.
Los síntomas pueden aparecer a partir de los 6 años y, por lo general, afecta a personas con un nivel de inteligencia superior al promedio, ya que la naturaleza de este trastorno necesita de mentalidades complejas para poder desarrollarse. Cuando los familiares o amigos detectan los síntomas de TOC es preciso atenderlo profesionalmente, comprender que las actitudes compulsivas no pueden evitarse y contenerlo en gran medida. Los miedos que sienten son sumamente reales y fuertes aunque las razones sean débiles, por lo que se deberá tener mucha paciencia con ellos.

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