
En la primera parte vimos qué es y cuáles síntomas presenta la depresión. Continuaremos aquí el desarrollo de este pequeño estudio sobre esta tan común como grave enfermedad.
¿Qué la causa?
Aún no se han encontrado las causas definitivas de la depresión, aunque parece ser una combinación de factores, tanto genéticos como bioquímicos, y psicológicos.
Estudios han demostrado que cuando se la padece, las funciones, sustancias y hasta color del cerebro cambian. Las áreas cerebrales encargadas de la regulación del ánimo, pensamiento, apetito, y comportamiento parecen no funcionar con normalidad. También se constata un desequilibrio en los neurotransmisores, sustancias químicas del cerebro encargadas de la comunicación entre las neuronas.
Hay tipos de depresión que parecen pasarse de generación en generación, pero existen casos en que no hay precedentes familiares.
Los traumas también contribuyen –problemas familiares, relaciones que terminaron mal, muerte de ser querido- pero, en ocasiones, aparece sin razón aparente.
¿Cómo se detecta y se trata?
El primer paso, como con toda enfermedad, es ir al médico si nota alguno de los síntomas mencionados en el artículo anterior.
El médico o profesional de la salud mental llevará acabo una evaluación diagnóstica completa. Averiguará sobre antecedentes familiares de depresión y trata de obtener todos los antecedentes de los síntomas (cuándo comenzaron, cuánto han durado, su gravedad, si ocurrieron antes y cómo fueron tratados. También debe preguntar si el paciente consume alcohol o drogas y si ha tenido pensamientos suicidas o de muerte.
Una vez diagnosticada, una persona con depresión puede ser tratada con varios métodos. Los tratamientos más comunes son la medicación y la psicoterapia.
Para más información usted puede consultar la página Web
http://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/depresion/index.shtml

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