En las sociedades actuales se distinguen tipológicamente dos tipos de comportamiento, el individual y el colectivo. Ambas conductas están en función de la cultura local pero obedecen más bien a patrones intrínsecos que cambian año con año.
Al verse la civilización en un mar de dudas y problemas, los individuos tienden a ser más reservados y egoístas comparados con lo que eran anteriormente. El nivel de desconfianza hacia el resto de la población ha subido tanto que la misma estructura social se ve asimismo cambiada.
Un cambio radical
Japón es una de las naciones que más promueve la colectividad, y a pesar de ser un país con más de 120 millones de habitantes, el sentido de las personas corre siempre hacia un solo objetivo haciendo que no exista un divisionismo demasiado marcado.
En otros países sin embargo se ve una individualidad excesiva, instinto de preservación según corrientes evolutivas o más bien mecanismos de defensa desde la óptica psicológica, como fuere el ayudar al prójimo se ve opacado por el provecho individual de cada quién.
Fin de la civilización
Este factor puede coadyuvar a que la civilización llegue más rápido a su fin o por el contrario encuentre una salida para sus actuales problemas. El asunto queda entonces en observar la mutación colectiva de la sociedad hacia una era más personal.
La tecnología en sus avances va acorde con tal aseveración, sobre todo si tomamos en cuenta el hecho de que las redes sociales, Internet y nuevos ordenadores nos apartan de las relaciones sociales y nos llevan hacia un mundo virtual donde solo existe el Yo.

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